DUENDE
Los duendes son criaturas mitológicas fantásticas de forma humanoide pero del tamaño de un niño pequeño que están presentes en el folclore de muchas culturas. La etimología de su nombre proviene de la expresión "duen de casa" o "dueño de casa", por el carácter entrometido de los duendes al "apoderarse" de los hogares y encantarlos,[1] o bien del árabe "duar de la casa" ("que habita, habitante").
En Castilla y León la palabra duende define a un tipo de ser sobrenatural de la cultura popular equivalente al goblin de otros folclores europeos de naturaleza maliciosa hacia los humanos.
Los duendes tal y como son conocidos, son criaturas mágicas, feéricas y no forman parte de la tradición cristiana, aunque algunos demonólogos de los siglos XVI y XVII los consideraban un tipo de demonios ya al menos desde la segunda mitad del siglo XV.
Se los describe físicamente como no mayores a un metro, de aspecto humanoide, orejas largas y en punta , se caracterizan por ser seres elementales, cuidadores de la naturaleza y el bosque y por ser escurridizos.
